Trabajan haciendo las expediciones, y para mí son como mis hijos.
Después de tantos años dedicándome a la expedición en la logística, cualquier persona que deba cubrir ese puesto, ahora que he pegado el salto a la producción, se convierte en alguien especial a quien cuidar, enseñar en la medida de lo posible, aconsejar y mimar. Hablo como si fuese el Rey de las Expediciones del Mundo Mundial, cuando no lo soy, pero como es algo que conozco tan bien…
Esmeralda es ahora como mi hija. Una hija rebelde, vive Dios, una mujer de caracter. De caracter un tanto desordenado, tengo que añadir. Siempre digo (creo yo que esto lo habré sacado de algún sitio y que no es mío, pero como tal lo digo) que no tiene “más cojones” el más valiente, sino el que sabe cuando y como utilizar la valentía. Esmeralda es joven, y muy lista, y tiene un montón de tiempo para poner un par de barreras de seguridad entre lo que le pasa por la cabeza y lo que sale fuera de ella. Lo digo como impresión personal.
Y ya está, se me han acabado los defectos. Porque, como trabajadora, es de una excepcionalidad y un ritmo acongojantes. Como persona, es divertida, cariñosa y responsable. Y con caracter. Ya no se fabrican mujeres así. Esmeralda es una realidad tan palpable como sus expediciones diarias y va para lider logística porque es como mi hija, y me voy a ocupar de que reciba la mejor educación del mundo porque estoy seguro que, en no mucho tiempo, va a controlar a la perfección todos esos avatares que el transporte de lo que hacemos puede llegar a conllevar.
Anoche, después de la paliza que ha llevado esta semana (nadie lo sabe, pero quien más trabaja fisicamente cada día es ella, y en Navidad el doble que el segundo) bailaba como si el propio Diablo guiase sus pies, como si no hubiese mañana. También hablaba como si no hubiese mañana, pero es joven y se le pasará…
Recuerdo el día en que, después de discutir con Ángel y presentar la “carta de los quince días”, me dijo que lo había reflexionado y que se quedaba. “Me alegro” – le dije. Pero entonces ni siquiera yo era consciente de lo mucho que me alegraba.
Puede contar con mi abrigo siempre que lo necesite.