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Exit

Enero 4, 2007

Saw the hands that build could also pull down

(Vió que las manos que construyen también pueden echar abajo)

Eso es la moraleja y penúltimo verso de Exit, canción que pasó desapercibida entre el oleaje de hits del Joshua Tree de U2. Para casi todo el mundo, porque un lunático la escuchaba compulsivamente mientras preparaba el asesinato de la preciosa Jodie Foster. La canción habla de las manos del amor, pero en un sentido más textual, no hay nada peor que deshacer lo ya hecho y tener que trabajar dos veces para dejar las cosas justo como estaban antes de hacer nada. Por eso anteayer llevaba “como una nube negra encima” (Puri dixit).

Exit significa salida. Y hoy salimos de la Campaña. A ver por qué puerta lo hacemos, porque tengo un mal presentimiento.

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Diciembre 31, 2006

Ese es el número de personas con el que hemos intentado formar un equipo de más o menos 12. Rencor, lo que se dice rencor no le guardo a ninguno de los que pasaron. Pero algunos eran patéticos, que conste.

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A buen puerto

Diciembre 31, 2006

Quedan tres días de Campaña de Navidad y seguimos bastante vivos y coleando con alegría, aunque no haya tenido mucho tiempo de pasarme por aquí.

Por no llevarlas registradas seguro que se han perdido unas cuantas anécdotas inolvidables de estas dos semanas (nótese la paradoja), pero lo que estoy seguro que quedará en mi memoria de esta Campaña ocurrió el pasado jueves, en el que una inoportuna avería automovilística nos mantuvo a Miguel, Vanessa y al narrador en la Plataforma hasta las 5.15 de la mañana. Fue divertido, y es que hemos desarrollado una especie de callo psicológico para las adversidades que no nos deja reaccionar con normalidad ante ellas. Los jefes utilizamos la resignación cristiana disfrazada de locura transitoria. Vane es todo entusiasmo. Para mí fue una oportunidad más de demostrar mi inquebrantable adhesión al trabajo bien hecho y el apego a mis jefes, desde el más próximo (Miguel) hasta el más jefe (Jorge). Lo pase bien volviendo a vivir de primera mano la aventura de las rutas improvisadas, las volumetrías de última hora y el trabajo nunca bien ponderado de los transportistas (que dan mucho disgustos pero son serios aspirantes a la Medalla del Trabajo). Cenamos pizza, consumimos litros de café y hasta vimos fuegos artificiales. Una noche inolvidable, para contar a los nietos y a los futuros habitantes de la Plataforma. “Aquella noche que estuvimos hasta las 5.00 de la mañana sí que fue dura…” – exageraremos. Lo cierto es que cuando hay un buen ambiente de trabajo, casi todo viene a dar igual.

En sumario, el resto de un diciembre salvaje:

- Dejamos en 246 palets el record de producción de este año, a falta de posible sorpresa para el próximo día 4.

- El bombo de Geles va a ser un niño y se llamará Carlitos.

- Rachel volvió a trabajar con nosotros, aunque solo fuese por un día. Sigue siendo una máquina de preparar pedidos.

- Esmeralda, Imer y Bobby hicieron un esfuerzo que rozó lo sobrehumano para estar con sus compañeros en los días más críticos. Les di las gracias de palabra muchas veces, pero no se imaginan el punto de agradecimiento que quería expresarles.

- Este año salimos en la foto de Navidad de la Planta Noble. Un hito.

- Jugué a las previsiones con Puri. Y perdí, porque ella es mejor. Pero volveré.

- Un día de actividad media camino 11 kilometros por la nave. Un preparador camina 5. La tarde-noche de la avería hasta las 5.00 los kilometros fueron casi 25.

- Algo pasó en la Ruta 2, pero me temo que nunca averiguaremos qué fue.

- Decid todos: “Puta Campaña de Navidad”

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Un domingo cualquiera, pero perfecto

Diciembre 18, 2006

- Levantarse tarde

- Comer callos con una barra de pan enterita para rebañar hasta la última gota

- Compras navideñas para mis sobrinos, acompañado de mi niña

- El Madrid en Barcelona contra el Espanyol, triunfando como la Coca Cola

- Snooker del bueno

- NFL, partido emocionante

- Poker, sin éxito esta vez, pero siempre apasionante

- Nórdica hasta el cuello, cerrar los ojos y sentir en mi pecho la mano de Auri

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Mi gente

Diciembre 18, 2006

Desde que llegué a Madrid, mi vida ha girado en torno a mi niña y a mi trabajo. Es curioso, pero veía mucho más a menudo a mis amigos madrileños cuando vivía en Zaragoza que ahora. A los de Zaragoza los sigo viendo más o menos lo mismo, es decir, más bien poco.

Por eso la otra noche, en el “catering de acción de gracias” que mi jefe organizó para reunir a toda la empresa, me sentí como un pez en el agua, feliz de poder ver a quienes son ahora mi gente todos juntos, todos tranquilos, todos felices. Personas que, aunque algunos no lo sepan en la medida exacta, son muy importantes para mí. En mi afán madreteresacalcuteña traté de pasar más tiempo, y lo conseguí, con los más nuevos, con los que siempre van a tener más dificultades para integrarse, al menos de momento. Pero el cuerpo me pedía otra cosa. Ásí que me tuve que reservar unos ratitos pequeños para mi placer personal, charlar un ratito con Puri, bromear con Jorge, brindar con Ángel, piropear a Vanessa, cuidar un poquito de Esmeralda… Me oigo escribir y parece que siempre estoy planificándolo todo, pero no es exactmente cierto. Lo que pasa es que uno es lo que es y necesita que todos sus niños se sientan iguales, aunque ya voy notando que mis favoritos creen que ya no lo son tanto… Por alguna parte encontraré el equilibrio perfecto, seguro que lo metí en algún cajón de la oficina, pero vete a saber en cual.

Hoy da la impresión de que tendre un rato para registrar los muebles.

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Jorge

Diciembre 17, 2006

Pensaba ayer mientras me duchaba en qué escribir acerca del jefe, y se me iba la mente hacia mi padre.

Porque la vida tiene a veces conexiones curiosas, pedazos en que el carrete parece detenerse y terminarse, espacios en negro imposibles de detectar para la mente humana, y después otra tira larga de película, o quizá el mismo rollo haciendo un bucle infinito.

La primera vez que hablé con Jorge yo estaba en el Tanatorio. Mi padre había muerto el día anterior y él me llamaba para conocerme. No me puedo imaginar la cara que se le pudo quedar al otro lado del teléfono cuando le dije donde estaba… Y el caso es que nos conocimos un par de semanas después. Durante este año y pico de relación laboral y aunque suene pelota (no hay problema, Jorge no va a leer esto nunca) mi admiración, porque esa es la palabra, por él ha ido creciendo de forma exponencial. Ese talentazo logístico, esa facilidad en el trato, esa manera de hacerse a sí mismo, de controlar a 70 personas cada uno de nuestro padre y de nuestra madre. Sí, me recuerda a mi padre, salvo en lo del talentazo logístico.

Nos contaba ayer Jorge que si cae el gordo de la Lotería de Navidad al número de la Plataforma, se retiraba. Y yo, que llevaba desde por la mañana haciendo analogías, le dije que no se lo creía, que no podría vivir sin el trabajo, sin esa tensión que te atrapa, que te mantiene despierto, la mente siempre conectada, sin esos problemas diarios que son la salsa de la vida. Se mantuvo en sus trece, pero espero que nos toque la lotería (egoistamente, que también me llevo un buen pellizco) y poder darme la razón. Y poder seguir contando con él, que ahora que ya creo conocerle un poquito ya tengo ultimada mi estrategia y discurso para que me suba el sueldo.

Pero lo que de verdad es importante para mí es que se sienta orgulloso de mi trabajo. Sería como un guiño desde el más allá de quien siempre quise que se sientiese orgulloso de mí.

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Esmeralda

Diciembre 17, 2006

Trabajan haciendo las expediciones, y para mí son como mis hijos.

Después de tantos años dedicándome a la expedición en la logística, cualquier persona que deba cubrir ese puesto, ahora que he pegado el salto a la producción, se convierte en alguien especial a quien cuidar, enseñar en la medida de lo posible, aconsejar y mimar. Hablo como si fuese el Rey de las Expediciones del Mundo Mundial, cuando no lo soy, pero como es algo que conozco tan bien…

Esmeralda es ahora como mi hija. Una hija rebelde, vive Dios, una mujer de caracter. De caracter un tanto desordenado, tengo que añadir. Siempre digo (creo yo que esto lo habré sacado de algún sitio y que no es mío, pero como tal lo digo) que no tiene “más cojones” el más valiente, sino el que sabe cuando y como utilizar la valentía. Esmeralda es joven, y muy lista, y tiene un montón de tiempo para poner un par de barreras de seguridad entre lo que le pasa por la cabeza y lo que sale fuera de ella. Lo digo como impresión personal.

Y ya está, se me han acabado los defectos. Porque, como trabajadora, es de una excepcionalidad y un ritmo acongojantes. Como persona, es divertida, cariñosa y responsable. Y con caracter. Ya no se fabrican mujeres así. Esmeralda es una realidad tan palpable como sus expediciones diarias y va para lider logística porque es como mi hija, y me voy a ocupar de que reciba la mejor educación del mundo porque estoy seguro que, en no mucho tiempo, va a controlar a la perfección todos esos avatares que el transporte de lo que hacemos puede llegar a conllevar.

Anoche, después de la paliza que ha llevado esta semana (nadie lo sabe, pero quien más trabaja fisicamente cada día es ella, y en Navidad el doble que el segundo) bailaba como si el propio Diablo guiase sus pies, como si no hubiese mañana. También hablaba como si no hubiese mañana, pero es joven y se le pasará…

Recuerdo el día en que, después de discutir con Ángel y presentar la “carta de los quince días”, me dijo que lo había reflexionado y que se quedaba. “Me alegro” – le dije. Pero entonces ni siquiera yo era consciente de lo mucho que me alegraba.

Puede contar con mi abrigo siempre que lo necesite.

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Parte del día

Diciembre 16, 2006

¿Sabes, jefe? No nos hubiese hecho falta Jesús Christian y su desdén arrastrando la traspaleta durante toda la tarde. Mis niños (y Savelina es una de mis niñas) se bastan y se sobran les echen lo que les echen.

Qué espectáculo y qué orgullo de equipo. 

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Vanessa

Diciembre 16, 2006

Vane es como un sueño hecho realidad para cualquier responsable de producción del mundo. Es abnegada, formal, trabajadora hasta los límites humanos, simpática y además es fenomenal haciendo cualquier cosa que le pidas que haga.

Me apena verla estos días tan abatida por sus problemas físicos, porque sé que es consciente de la importancia brutal que tiene ahora mismo para sacar la campaña navideña adelante y cree, no sin cierta razón, que no puede dejarnos solos. Pero nadie, ni muchos menos nada, merece el esfuerzo increible que está haciendo para que todo esté donde tiene que estar al ahora a la que tiene que estar. Se me ha caido el alma al suelo cuando la he visto con los ojos arrasados de lagrimas entre el dolor y la rabia esta tarde. Ojalá se hubiese marchado a casa, estaría egoistamente mucho más tranquilo y no me (nos) vería como explotadores de gente inocente que pone toda su fe en un trabajo que aporta pocas satisfacciones más allá de las meramente humanas: un grupo de gente mirando en la misma dirección y con el mismo objetivo en la cabeza.

El cigarrillo de después, el que mejor sabe, no sería lo mismo sin Vanessa enfrente comentando las jugadas del día, o charlando sobre la puerta de su cocina, o simplemente escuchándome despotricar contra lo que me haya enfadado esa tarde. Siempre paciente, siempre con su sonrisa, siempre esperando poder ayudar algo más.

He escrito a los Reyes Magos para pedirles que dejen en el sofá de su salón el próximo 6 de enero un remedio mágico que cure esas manos que tanta falta nos hacen en la calle D.

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Gritando en el desierto

Diciembre 16, 2006

Me gusta ver a mis niñas comprometidos de tal manera con el trabajo que se enfadan y se revuelven ante la falta de lógica ocasional a la hora de remontar los palets. No terminan de comprender todavía que están gritando en el desierto. A mi también me costo darme cuenta y, con algunas cosas, también hablo y grito a paredes con forma de ser humano.

Pero ya no choco contra ellas.