Archivos de la categoría ‘Heroes cotidianos’

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Puri (II)

Enero 10, 2007

Ha estado todas las tardes de la Campaña en la Planta Noble pendiente de las dudas y problemas que pudiesen surgir a ras de suelo, acompañándonos en algún café memorable (otros menos) y brindando con nosotros por un feliz año nuevo. Aunque es ella la que nos hizo saber que le sorprendía la tranquilidad que infundíamos en mitad de tanto caos logítico como se nos cernía encima, no se da cuenta de la tranquilidad que su presencia a solo una llamada, a solo una escalera, nos inspira tanto a Miguel como a mí.

Con el final de la Navidad se vuelve a su horario matinal habitual, y nuestra relación vuelve a los fríos mails, al “hasta luego” de la puerta un día de cada quince y, en definitiva, a las letras. Estoy pensando en presentarle este trozo de trabajo que plasmo aquí de vez en cuando, aunque me vuelve tímido tanta flor como le tiro aquí. De momento, y en el colmo del egoismo, estoy rezando para que se quede embarazada de mayo hacia adelante. Para que la próxima campaña no la tengamos amamantando en su casa alguna miniaprovisionadora genial.

Ays, con todo mi cariño para los que se quedan por las tardes en la Planta Noble… ¡cómo la echo de menos!.

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Acólchenme los armarios

Enero 4, 2007

El día que corté la cinta inagural de esta página, Miguel se cargó la puerta de un armario de la oficina en un “puñetazo de descarga” provocado por una tal Nancy, capaz de poner nervioso a un muerto.

Seguro que da la impresión de que todos mis niños son irreductibles máquinas de preparar pedidos leyendo lo escrito hasta ahora pero… no, todavía sufrimos a una sacadora de quicios. Responde al nombre de Rali (Ralita, para Elsa) y ha hecho famoso en la nave su grito de guerra:

“Antchonioouuuu”

Gritando desforadamente mi nombre, esperando, claro, que sea yo el que me cruce la Plataforma como si fuese una estrella de cine (Melanie, para más señas), echando espumarajos por la boca pra ver qué coño le pasa esta vez, qué coño ha hecho mal esta vez, cuántas putas bandejas le sobran, cuántas puñeteras cajas le faltan, qué cojones de pantalla nueva ha conseguido obtener a base de torturar la pístola… Es menos divertido de lo que suena, aunque yo sé que a mis niños les hace gracia verme desoyendo al enanito que se posa sobre mi hombro y me susurra: “Mátala, mátala ahora”. Todo en ella me pone enfermo y solo la esperanza de un mañana mejor me mantiene vivo y a salvo de convertirme en un sádico asesino. Su gorra amarilla, sus incontables visitas al baño (tiene que tener dirección postal allí, porque si no es inexplicable, yo que conozco la fisiología del cuerpo humano, que una persona pueda fabricar tanta orina), su indolencia, sus infinitos cambios de batería, las trescientas veces que tengo que decirle una cosa para que la haga…

Acólchenme los armarios, ajusten bien los tornillos, que me vuelvo a la oficina.

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Diciembre 31, 2006

Ese es el número de personas con el que hemos intentado formar un equipo de más o menos 12. Rencor, lo que se dice rencor no le guardo a ninguno de los que pasaron. Pero algunos eran patéticos, que conste.

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Jorge

Diciembre 17, 2006

Pensaba ayer mientras me duchaba en qué escribir acerca del jefe, y se me iba la mente hacia mi padre.

Porque la vida tiene a veces conexiones curiosas, pedazos en que el carrete parece detenerse y terminarse, espacios en negro imposibles de detectar para la mente humana, y después otra tira larga de película, o quizá el mismo rollo haciendo un bucle infinito.

La primera vez que hablé con Jorge yo estaba en el Tanatorio. Mi padre había muerto el día anterior y él me llamaba para conocerme. No me puedo imaginar la cara que se le pudo quedar al otro lado del teléfono cuando le dije donde estaba… Y el caso es que nos conocimos un par de semanas después. Durante este año y pico de relación laboral y aunque suene pelota (no hay problema, Jorge no va a leer esto nunca) mi admiración, porque esa es la palabra, por él ha ido creciendo de forma exponencial. Ese talentazo logístico, esa facilidad en el trato, esa manera de hacerse a sí mismo, de controlar a 70 personas cada uno de nuestro padre y de nuestra madre. Sí, me recuerda a mi padre, salvo en lo del talentazo logístico.

Nos contaba ayer Jorge que si cae el gordo de la Lotería de Navidad al número de la Plataforma, se retiraba. Y yo, que llevaba desde por la mañana haciendo analogías, le dije que no se lo creía, que no podría vivir sin el trabajo, sin esa tensión que te atrapa, que te mantiene despierto, la mente siempre conectada, sin esos problemas diarios que son la salsa de la vida. Se mantuvo en sus trece, pero espero que nos toque la lotería (egoistamente, que también me llevo un buen pellizco) y poder darme la razón. Y poder seguir contando con él, que ahora que ya creo conocerle un poquito ya tengo ultimada mi estrategia y discurso para que me suba el sueldo.

Pero lo que de verdad es importante para mí es que se sienta orgulloso de mi trabajo. Sería como un guiño desde el más allá de quien siempre quise que se sientiese orgulloso de mí.

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Esmeralda

Diciembre 17, 2006

Trabajan haciendo las expediciones, y para mí son como mis hijos.

Después de tantos años dedicándome a la expedición en la logística, cualquier persona que deba cubrir ese puesto, ahora que he pegado el salto a la producción, se convierte en alguien especial a quien cuidar, enseñar en la medida de lo posible, aconsejar y mimar. Hablo como si fuese el Rey de las Expediciones del Mundo Mundial, cuando no lo soy, pero como es algo que conozco tan bien…

Esmeralda es ahora como mi hija. Una hija rebelde, vive Dios, una mujer de caracter. De caracter un tanto desordenado, tengo que añadir. Siempre digo (creo yo que esto lo habré sacado de algún sitio y que no es mío, pero como tal lo digo) que no tiene “más cojones” el más valiente, sino el que sabe cuando y como utilizar la valentía. Esmeralda es joven, y muy lista, y tiene un montón de tiempo para poner un par de barreras de seguridad entre lo que le pasa por la cabeza y lo que sale fuera de ella. Lo digo como impresión personal.

Y ya está, se me han acabado los defectos. Porque, como trabajadora, es de una excepcionalidad y un ritmo acongojantes. Como persona, es divertida, cariñosa y responsable. Y con caracter. Ya no se fabrican mujeres así. Esmeralda es una realidad tan palpable como sus expediciones diarias y va para lider logística porque es como mi hija, y me voy a ocupar de que reciba la mejor educación del mundo porque estoy seguro que, en no mucho tiempo, va a controlar a la perfección todos esos avatares que el transporte de lo que hacemos puede llegar a conllevar.

Anoche, después de la paliza que ha llevado esta semana (nadie lo sabe, pero quien más trabaja fisicamente cada día es ella, y en Navidad el doble que el segundo) bailaba como si el propio Diablo guiase sus pies, como si no hubiese mañana. También hablaba como si no hubiese mañana, pero es joven y se le pasará…

Recuerdo el día en que, después de discutir con Ángel y presentar la “carta de los quince días”, me dijo que lo había reflexionado y que se quedaba. “Me alegro” – le dije. Pero entonces ni siquiera yo era consciente de lo mucho que me alegraba.

Puede contar con mi abrigo siempre que lo necesite.

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Vanessa

Diciembre 16, 2006

Vane es como un sueño hecho realidad para cualquier responsable de producción del mundo. Es abnegada, formal, trabajadora hasta los límites humanos, simpática y además es fenomenal haciendo cualquier cosa que le pidas que haga.

Me apena verla estos días tan abatida por sus problemas físicos, porque sé que es consciente de la importancia brutal que tiene ahora mismo para sacar la campaña navideña adelante y cree, no sin cierta razón, que no puede dejarnos solos. Pero nadie, ni muchos menos nada, merece el esfuerzo increible que está haciendo para que todo esté donde tiene que estar al ahora a la que tiene que estar. Se me ha caido el alma al suelo cuando la he visto con los ojos arrasados de lagrimas entre el dolor y la rabia esta tarde. Ojalá se hubiese marchado a casa, estaría egoistamente mucho más tranquilo y no me (nos) vería como explotadores de gente inocente que pone toda su fe en un trabajo que aporta pocas satisfacciones más allá de las meramente humanas: un grupo de gente mirando en la misma dirección y con el mismo objetivo en la cabeza.

El cigarrillo de después, el que mejor sabe, no sería lo mismo sin Vanessa enfrente comentando las jugadas del día, o charlando sobre la puerta de su cocina, o simplemente escuchándome despotricar contra lo que me haya enfadado esa tarde. Siempre paciente, siempre con su sonrisa, siempre esperando poder ayudar algo más.

He escrito a los Reyes Magos para pedirles que dejen en el sofá de su salón el próximo 6 de enero un remedio mágico que cure esas manos que tanta falta nos hacen en la calle D.

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Puri

Diciembre 6, 2006

Llevo toda la breve vida de este blog comenzando a redactar sobre ella, pero nunca me quedo conforme con lo que leo antes de pulsar “Publicar”. Ayer tuvimos una enganchada leve en las formas, pero fuerte en el fondo. Así que es éste es el mejor momento.

Puri me trae a la cabeza a Cerys Mathews, la lider, compositora, vocalista y alma de los ya desparecidos Catatonia. Ella es el grupo, los demás no son nada, dependen totalmente de sus momentos, pero a ella le gusta disfrazarse de parte de un todo. Javi toca la guitarra, sí, y Noelia lleva la base rítmica, pero todo es insulso sin Puri.

No empezamos nuestro camino juntos (ella arriba, en el montículo con los prismáticos y linea directa con el Rey, y nosotros abajo, en el campo de batalla, mercenarios con galones, mentes con corazones propios, generales Patton) con tranquilidad. Releía la otra noche emails viejos que nos habíamos cruzado y era recurrente en sus escritos aquello de “ya te conozco y no tengo ganas de discutir, pero…”. El tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor. Pero con el tiempo hemos aprendido uno del otro y, bueno, ella me ha dicho alguna vez que trabajaría conmigo en cualquier situación y en cualquier caso encantada (y en fin, yo me lo creo) y yo puedo afirmar de Puri que es una de las personas más inteligentes y capaces con las que he tenido la oportunidad de compartir almacén. Sin alardes, yo creo que Puri es la persona más capaz, más inteligente y más entregada con la que he tenido la oportunidad de trabajar.

Parte de su trabajo implica complicar el nuestro (pluralizo en cuanto a Miguel Ángel y yo, si no lo hago es una licencia poética, pero debe entenderse todo como una pluralización, incluso cuando hablo en singular), y sin embargo los últimos meses, hasta ayer, hemos alcanzado una entente cordial que se podría asemejar a la reunificación de las dos Alemanias. Y todo ha funcionado maravillosamente. Estos días la campaña de Navidad la carga a ella de trabajo y responsabilidad hasta el límite, y lo mismo nos pasa a nosotros. Así que supongo que roces como el de ayer todavía nos quedan unos cuantos hasta Reyes. Pero ayer, justo anter de cerrar el ordenador y volver a casa, le envíe un mail pidiéndole disculpas. Y antes, para disculparme, me tenía que subir el jefe a su oficina y pedirme que lo hiciese. Así que todo avances.

Si me perdona, claro.

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Miguel (Ángel)

Noviembre 29, 2006

“Llevabas tres días aquí y era como si hubieses estado toda la vida”

Pocas frases mejores que ésta te pueden decir en el sitio donde trabajas. Aunque también es cierto que me han cubierto de halagos por delante mientras me apuñalaban de muerte por detrás, y que eso me ha convertido en un trabajador desconfiado de su suerte y de las intenciones de los demás. Pero a Miguel le creo. Creo a pies juntillas todo lo que me dice porque sé que él sabe de lo que habla, va siempre de cara y tiene un talento innato para leer las mentes de los demás.

Miguel impresiona. Lo sabe. Y lo explota. Es el poli malo de nuestra pequeña sociedad (nuestro matrimonio perfecto, como dice Aurora). Más bien ejerce como poli malo. Pero no abusa de ello. Es comprensivo cuando hay que serlo, divertido, muy listo, compañero hasta el final. Y muy trabajador. Trabajador de los que ya no salen. Ha tenido que enfrentarse a la planta noble, ha tenido que demostrar el doble de lo que se le hubiese exigido a cualquier otro (de lo que se me ha exigido a mí, sin ir más lejos) y, como le dijeron en un momento glorioso, ha ganado.

Bajo la rudeza aparente, tras el gesto serio y la voz potente, se esconde un cerebro privilegiado. No es un planificador a corto plazo, eso lo deja en mis manos, pero tiene en la cabeza todo lo que va a pasar en las siguientes dos semanas, en los siguientes dos meses. Nos complementamos bien en ese sentido. Le tango tanta fe a sus diagnósticos que me preocupo cuando insiste en que coja un día libre, o en que deje de hacer tal o cual cosa. Si me lo dijese cualquier otro pensaría enseguida que no tiene ni puta idea de lo que está hablando, pero cuando lo dice él…

Miguel, creo que está quedando claro, ha trascendido la relación laboral y ahora es mi amigo. Descontando a Auri, Eugenio y él han sido las dos personas más importantes desde que llegue a Madrid. Han cuidado de mí y me han dado justo lo que necesitaba en cada momento. No puedo contar tanto con Eugenio desgraciadamente, pero tengo a Miguel cada día sentado frente a mí en la oficina, a mi lado en la nave, conduciéndome a casa, al otro lado del teléfono. Es uno de mis heroes cotidianos favoritos de todos mis tiempos.

Seguro que hoy me lo vuelve a demostrar.