
En mi nombre, y si son tan amables, vayanse todos a tomar por el culo
Enero 18, 2007Aburrido post político de lectura farragosa
Señor Presidente, Señorías:
Les escucho preocupado desde mi escaño callejero. Muy preocupado. Y no es debido a lo lejos que parecen ustedes de encontrarse de consensuar una postura común sobre un tema tan importante, sino por lo idénticas que son sus posiciones a pesar de la escenificación de la ruptura que llevan a cabo.
Señor Zapatero, se supone que venía usted aquí a contarnos los motivos por los cuales nos inundaba de optimismo la víspera de que nos inundasen de escombros. Se supone que nos iba a relatar las etapas del proceso que nos iba a permitir vernos libres de la amenaza de ir a coger un avión, o un barco, o a comprar el pan bajo el yugo amenzante de poder ser asesinados como víctimas colaterales o como obejtivos atemorizantes. Parecía que al fin ibamos a saber de boca de su principal impulsor como se había desarrollado el dialogo, qué oferta le hacía ETA para dejar las armas, qué estabamos dispuestos a ceder nosotros, cuándo y dónde se reunieron, quiénes con quiénes y qué falló. Pero nos encontramos que, disfrazada de una discrección que aparece por primera vez desde que se puso en marcha toda la operación, consideran usted y sus adláteres que la población no alcanzamos la madurez suficiente como para conocer esos detalles que ya no tienen importancia. Nos da igual, Señor Zapatero, lo que usted crea que podemos saber o no. Estabamos detrás de usted y no le consideramos responsable de que todo se haya ido tuberías abajo. Y ahora usted piensa que si nos cuenta lo cerca o lejos que estuvimos de vivir un poco más en paz que ayer, si nos dice lo que, a traves de usted, todos pusimos sobre la mesa, decidiremos dejar de votarle y por tanto, le quitaremos su juguete de gestión. Con la de satisfacciones que da ese juguete y los buenos ratos que hace pasar. Alardea usted de que los españoles somos una población adulta y preparada. Hágalo ahora que las cosas han salido mal. Quizá estemos más preparados de lo que usted piensa para encajar las malas noticias. Pero no se escude en la discrección, en cómo fueron las anteriores negociaciones con ETA o en cómo actuaron sus predecesores y los predecesores de sus predecesores. Diganos la verdad, Señor Zapatero, que ya somos mayorcitos. Si la verdad gusta, será mejor para usted. Si es dura, las cosas no van a estar peor de lo que estén. No nos ha dicho nada, Señor Presidente del Gobierno. Eso sí que se lleva votos.
Señor Rajoy, no cuento con que usted nos diga la verdad de nada. Pero ¿podía ser usted tan correcto como para no tomarnos el pelo?. No tiene usted de qué preocuparse electoralmente. Usted va a obtener sus diez millones de votos. Ni uno más, ni uno menos. Sus votantes son suyos y no van a decidir escindirse de su opción haga usted lo que haga. La izquierda también tiene gente así, pero son bastantes menos. Así que, ya que no va a perder votos, no nos cuente historias chinas sobre terrorismos finiquitados por la vía policial. ¿Qué me está diciendo, Señor Rajoy? ¿Qué vamos a detener a todos los terroristas, uno detrás de otro, que no surgiran nuevas generaciones de ETA igual que ustedes tienen las suyas? El momento, se ponga usted como se ponga, y además gracias en gran parte a usted, era perfecto para sentarse en una mesa y ver como se podían cuadrar las cosas para que los terroristas que quedaban libres dejasen de matarnos. Lo mismo se está usted creyendo todas esas patrañas en forma de artículos periodísticos y resulta que nos dejaron a la ETA más dañina de toda su historia, además asociada a los servicios secretos de tres paises, a un par de partidos políticos, a casi todos los medios de información, a unos moros que vivían en Leganés y a unos mineros asturianos. Sabe usted que, gracias a ustedes y a su política, eso no era así. ETA estaba en el punto perfecto, a huevo para llevarla a una mesa y hablar con ellos. Y sí, señor Rajoy y resto de portavoces, aunque parece que tienen cierta alergia a nombrarlo, a ofrecer una amnistía a cambio del abandono de los asesinatos, de la quema de cajeros y de la cohartación de la libertad de los demás. No se me amontonen ni murmuren. Ustedes pensarán que la ciudadanía es boba, pero nolo somos. Sabemos perfectamente como acaba esto y nos jode tremendamente que ninguno de ustedes tenga las pelotas suficientes como para empezar a plantearnos algo que ya sabemos. ETA dejará de matar y los presos saldrán a la calle. Ni Navarra, ni Euskalherria ni pollas en vinagre. Habrá paz por presos. No será mañana porque son todos ustedes unos mindundis a los que solo les interesa ostentar el poder para que sus amigos coman en los mejores restaurantes y poder vivir tras un par de legislaturas como alcaldes, tertulianos, escribelibros o incluso conferenciantes. No será mañana porque no les importamos un pito y saben que no se exponen tanto como los pobrecillos que mueren en su nombre asesinados porque además de un escolta no se pueden permitir un blindaje cojonudo. Porque siempre que su nombre está en la lista algo sale mal. Porque ustedes no son los que van a seguir muriendo. Creen que sí, que son como cualquier edil socialista o popular de algún recóndito pueblo alavés. Pero no lo son. A él lo matarán, pero ustedes tienen las mismas posibilidades de que ETA los asesine que las que tiene cualquier dirigente batasuno.
Dejense todos ustedes de polladas sobre el terrorismo y limítense a erradicarlo. No es tan difícil, habrá ruido, voces discrepantes. Pero ¿armarán los familiares de las víctimas más escándalo del que montan ahora? Si no es posible… Y entonces, ya que el asunto parece ser prioritario ya que así nos lo cuentan ustedes y sus palmeros, dediquense a gestionar los temas que nos van a hacer morir de hambre y en la calle. Pero mientras tanto, mientras sigan ustedes enteramente a lo suyo, complicados en sus disputas electorales, en sus chanzas mitineras dominicales, y en poner al veciono a caer de un burro sepan que, por lo que a este humilde ciudadano respecta, y con la elocuencia que utilizaría mi paisano Labordeta, se va a levantar a votar en las próximas elecciones su puta madre.
Muchas gracias. Por nada.