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Día libre

Noviembre 28, 2006

Me he levantado con el día petardo. Tan petardo que lo primero que he hecho después de servirme un zumo ha sido descargarme “Ese hombre”, el dueto que Dyango y Pimpinela se marcaban en los 80 en el que Dyango le lleva al barbitas de Pimpinela noticias de su ex y al final resulta que es el propio Dyango quien está liado con ella. Un crack Dyango, recuerdo que de crío me gustaba mucho algún disco suyo. Se ha perdido, o se ha pervertido, la imagen del intérprete de voz rasgada. Una pena.

Pero después de esos momentos de debilidad, Harry Connick ha tomado la batuta de la mañana, reinventando standards con esa clase que le ha caracterizado desde que empezó. No debo recomendar a Pimpinela, pero Dyango y Harry Connick deben ser testados al menos una vez en la vida. “¿Por qué no cambiamos parejas y bailas conmigo? Quizá no quieras volver a cambiar parejas…” – canta Harry.

El caso es que tengo el día libre, sin venir demasiado a cuento (digo yo). Pero Jorge y Miguel se han empeñado en que descanse antes de la batalla navideña. A veces me preocupa la imagen de persona estresada (¿se escribirá así?) que puedo dar de cara al exterior. Todo el mundo que me ha conocido trabajando sabe que me comprometo y que me lo tomo en serio, que me enfado y me desenfado, que tengo úlcera de estomago desde los 20 años y que me sangra en otoño y en primavera. Pero ni he rozado el infarto, ni me he tenido que marchar a llorar al vestuario, y ni mucho menos me he asustado por una carga de trabajo excesiva. Así que tampoco estoy muy seguro de los beneficios que me pueda provocar un día libre, cuando sé que mañana, a los diez minutos de Plataforma, ya estaré exactamente en el mismo punto donde lo dejé ayer por la noche. Más bien me preocupa que mis niños no me vean, porque ellos pringan sí o sí de lunes a sábado y para mí es importante estar allí cuando llegan y quedarme cuando se van. Creo que les ofrece una impresión de seriedad y que infunde respeto aunque sea por saturación.

Para lo que sirve este día libre es para empezar a escribir esta página que tantos días he estado a punto de poner en marcha y para la que hasta ahora no había encontrado tiempo o palabras. Una página donde descargar trabajo e impresiones sin violar clausulas de confidencialidad, una página sobre el día a día y sus consecuencias en el luego a luego, una página sobre radiofrecuencias, referencias, aprovisionadores, recepcionistas, proveedores y demás fauna humana y robótica de la vida logística.

Seguro que no resulta tan divertido contarlo como vivirlo. De momento, me aburro en mi día libre.

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